Nadie revisa la fontanería de su casa hasta que falla. Es lógico, pero también caro: casi todas las averías graves empiezan como un pequeño síntoma que nadie miró. Dedicar media hora al año a repasar los puntos clave permite detectar fugas incipientes, piezas desgastadas y pequeños problemas antes de que se conviertan en una urgencia. Esta lista de comprobación está pensada para hacerla tú mismo, sin herramientas especiales.
Antes de empezar: qué necesitas
Solo hace falta una linterna, un trapo o papel seco, un cubo pequeño y algo de tiempo. Elige un momento tranquilo, en el que puedas usar el agua sin prisas, y anota lo que encuentres para poder seguir la evolución el año siguiente.
1. El contador y la prueba de fuga
Cierra todos los grifos, anota la lectura del contador y vuelve a mirarlo pasada una hora sin usar agua. Si ha subido, hay una fuga. Es la comprobación más importante de toda la lista y la más fácil de olvidar. Tienes la prueba explicada con más detalle en cómo detectar una fuga de agua.
2. Las llaves de paso
Localiza la llave general y las de cada estancia, ciérralas y ábrelas por completo para mantener libre el mecanismo. Si alguna cuesta mucho, gotea o no corta el paso, anótala para cambiarla. Puedes repasar cómo hacerlo en la guía de la llave de paso.
3. Sifones y desagües
- Mira bajo el fregadero y los lavabos: busca humedad, manchas o corrosión en el sifón.
- Deja correr agua unos segundos en cada desagüe y comprueba que baja bien y sin gorgoteos.
- Si algún desagüe va lento, límpialo ahora, antes de que se atasque del todo.
- Vierte agua en los desagües que apenas usas (bidé, ducha de una habitación de invitados) para que el sifón no se seque y dejen pasar malos olores.
4. Grifos y aireadores
Comprueba que todos los grifos cierran bien y no gotean. Desenrosca los aireadores y límpialos de cal; si ves que hay mucha, es una señal de la dureza del agua de tu zona. Revisa también las alcachofas de la ducha: la cal las obstruye poco a poco y reduce su caudal.
5. Cisternas de los inodoros
Haz la prueba del colorante en cada cisterna: unas gotas de colorante alimentario en el depósito, sin tirar de la cadena, y espera quince minutos. Si aparece color en la taza, hay una fuga silenciosa. Además, comprueba que el pulsador no se queda atascado y que el llenado no dura demasiado. Más detalles en cisterna que pierde agua.
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6. Latiguillos y conexiones de electrodomésticos
Los latiguillos flexibles de grifos, lavadora y lavavajillas tienen una vida limitada. Revisa si están abombados, con óxido en las tuercas o con manchas de humedad, y pasa un papel seco por las conexiones. Muchos fabricantes recomiendan cambiar los latiguillos cada cierto número de años, aunque parezcan en buen estado: es una pieza barata que evita inundaciones caras.
7. Termo o caldera
- Busca goteos o manchas de óxido en la base y en las conexiones.
- Escucha si hace ruidos de golpes o burbujeos al calentar.
- Comprueba que la válvula de seguridad no gotea de forma continua.
- Si tiene años, pregúntate si conviene revisar el ánodo o planificar su sustitución, como en cuándo cambiar un termo eléctrico.
- Si tienes caldera de gas, recuerda que requiere las revisiones periódicas obligatorias por parte de un instalador autorizado.
8. Paredes, techos y suelos
Da una vuelta por la vivienda buscando manchas de humedad, pintura levantada, olor a cerrado o zócalos que se abomban. Fíjate sobre todo en la pared del baño, el techo bajo el baño de arriba y el suelo cerca de la lavadora. Toca los rincones con la mano: una zona fría y húmeda es motivo para investigar.
9. Antes de irte de vacaciones
Si vas a estar fuera varios días, cierra la llave de paso general y, si tienes termo eléctrico, desconéctalo. Es un gesto rápido que evita muchos sustos, sobre todo si no hay nadie en casa que pueda actuar ante una fuga.
Qué hacer con lo que encuentres
Clasifica los hallazgos en tres grupos: lo que puedes arreglar tú (aireadores, sifones, juntas), lo que conviene programar con un profesional (llaves agarrotadas, latiguillos viejos, mecanismos de cisterna) y lo que requiere atención pronta (humedades sin origen claro, contador que sube). Así evitas convertir una revisión en una lista interminable y sabes por dónde empezar.
Preguntas rápidas
¿Cada cuánto conviene hacer esta revisión? Una vez al año es suficiente en general; en viviendas antiguas o con problemas previos, puede convenir hacerla dos veces.
¿Necesito un profesional para hacerla? No para la mayoría de las comprobaciones. Sí para instalaciones de gas, calderas y cualquier reparación que implique abrir paredes.
¿Qué pasa si no tengo tiempo? Como mínimo, haz la prueba del contador y localiza tu llave general: son los dos pasos que más problemas evitan.
Si prefieres que lo hagamos nosotros, escríbenos y te proponemos una revisión sin compromiso. Y recuerda que el precio de un fontanero depende sobre todo del tipo de trabajo, así que conviene pedir siempre una valoración por escrito.